Este es un tema que genera cierta confusión. Uno de los aspectos más relevantes del GDPR que suponen cierta preparación por parte de las herramientas que utilicemos es la anomimización de datos de clientes o potenciales que en un momento así lo soliciten o cursen baja. Llevar a cabo está acción desde un ERP o software de gestión manualmente supone un trabajo tedioso que en muchos casos podría dejar flecos sueltos. Por tanto resulta muy conveniente contar con una función que automáticamente se encargue de esta tarea. Dado que los datos de un cliente generan en base de datos un registro vinculado con numerosas entidades (facturas, presupuestos, oportunidades, asientos contables, etc) no podemos eliminarlos tal cual sin generar inconsistencia o perder información clave que no tiene porqué ser anonimizada.

Por tanto la función de anonimización debe respetar el registro y en cambio eliminar el contenido haciendo ilegibles el nombre de apellidos del contacto, números de teléfono, direcciones email, direcciones físicas y cualquier otra información sensible. Esto nos permitirá contar con un registro que puede resultar de valor a efectos estadísticos. Pero ojo, cualquier otro documento legal que se haya generado sí seguirá respetando una fotografía de la información original y así debe ser. Es decir, albaranes, facturas y contratos seguirán existiendo con la infomación aportada por el contacto o cliente implicado.